Adiós, adiós, adiós…

En unos días se acabará este año tan peculiar, donde ha habido muchísimo dolor, pero también alguna que otra alegría.

En el primer mes de este 2009 empezaría mi temporada en el infierno; fueron unos meses demasiado largos y tristes, donde mis ojos lloraron más que nunca y el alma, inundada por fantasmas y ángeles caídos, estaba totalmente rota. Tuve muchísima fuerza para seguir adelante, para seguir viviendo a pesar de que no cesaba de llover día tras día. No sabía qué hacer y además no contaba con el apoyo de prácticamente nadie. La persona que más se debía preocupar por aquel entonces, ignoró mi estado emocional y sobre todo mi salud. Imagino que tendría que preocuparse en qué podía gastar su tiempo, mientras alguien en la cama lloraba y deliraba por su ausencia y sus falsas promesas, mañana, tarde, noche y madrugada.

Después de unas terribles Fallas y una tristísima Pascua en cama, donde lo único que hacía era levantarme cuando se me iba el efecto de la pastilla para tomarme otra y seguir durmiendo, seguiría acechando la tormenta, y mi corazón absolutamente derribado y engañado me seguía pidiendo un amor que quizás nunca había existido.
Ya lo dije en un blog hace unos años: me encantaría querer de otra forma y sentir menos de lo que siento, es decir, tener el corazón helado y la sangre fría, pero es algo que a mis 25 años veo muy difícil cambiar. Los que somos así, sufrimos más que el resto. Eso sí, ser de esta forma y tener el corazón tan caliente es una virtud si la persona que tienes al lado sabe valorarlo… Cosa que no fue en mi caso.

El verano llegaría lleno de demasiados anhelos y altibajos; después de tres semanas intensivas con uno de los mejores psicólogos de la clínica La Salud, que poco sirvieron a mi cabecita loca, decidí dejar de lado la ayuda psicológica y psiquiátrica que meses antes había iniciado en una clínica de San Juan de Alicante aconsejado por mis compañeros de trabajo (sí, esos que menos uno, al final me dejaron de lado), ya que me veía igual o incluso más agobiado pensando al punto donde había llegado. También dejé por completo las cinco pastillas diarias que lograban que me mantuviese vivo (una de ellas para psicóticos, algo que posteriormente me enteré), pero que me anulaban como persona, convirtiéndome en un zombie andante demasiado frágil, sin apenas reflejos y con una única doble actividad: dormir y llorar. He de confesar que me costó muchísimo dejar las pastillas, pues normalmente es algo que debe de hacerse poco a poco y de forma gradual, y yo lo hice de un día a otro, por lo que los tremendos dolores de cabeza y los mareos desestabilizadores del equilibrio eran algo rutinario aquellos días de julio y agosto. A todo esto se sumaba la incertidumbre del nuevo curso, que suponía para mí nuevos compañeros y nuevos alumnos, un tema demasiado serio que arrastraba desde el año 2006 que se convertiría en el final de una gran e irrepetible amistad, y la desaparición vergonzosa de alguien por quien hubiese dado la vida y todo lo que me hubiese pedido.

El recuento de los daños sería interminable si continuara enumerándolos, ya que los meses de otoño fueron muy fríos para el alma (en estado de derribo), y me tocó volver a "engancharme" a un tratamiento (esta vez homeopático) para lograr sobrevivir a tanto desnivel e incertidumbre.
Es cierto eso de que el dolor personal sólo lo sabe quien lo padece, a día de hoy pienso que son muchas las personas que no han dado toda la importancia debida a mi situación, quizás porque nunca han llegado a entenderme; es por eso que intenté volverme un poquito más egoista e independiente en mis formas de actuar (ya soy capaz de ir de compras solo, por ejemplo, o disfrutar de algunos placeres de la vida con ninguna compañía más que la mía).

Entre tanta oscuridad y niebla de este 2009 se coló algún ápice de Sol; en estos meses he conocido a gente maravillosa y que a veces sin saberlo, me han ayudado muchísimo. Unos vinieron y volvieron a irse, otros volvieron y se fueron, y algunos aparecieron y a día de hoy siguen estando ahí; ya estoy demasiado acostumbrado a estas idas y venidas, así que no voy a preocuparme mucho por este tema. Han habido momentos mágicos que me hicieron sonreir y tirar hacia delante, y estoy seguro que todas esas personas estaban en mi destino con esa función (sigo creyendo en la fuerza del destino…), hacerme feliz, aunque sólo fuese por un momento. Además me noto más unido a mi familia, aunque sigo sin entenderlos y ellos tampoco a mí.

Cuando pasen unos años no sé cómo recordaré este 2009, imagino que como el 2006, que desgraciadamente fue muy similar, incluso compartieron el mismo inicio (los mismos actores y el mismo guión).

Ojalá este 2010 traiga muchas alegrías, ilusiones y sueños realizados…
Me encantaría escribir el blog del año que viene desde otro punto de vista, pues la cuenta atrás hacia el 2010 está llena de una gran gelidez invernal (personal y sentimental); pero para eso tendrán que pasar más de doce meses y huir muchos fantasmas de mi cabeza.
Mientras tanto, seguiré mirando la vida pasar y con el corazón bien cerrado (sentimentalmente hablando) para que nadie le haga aún más daño. Todo el amor que tenía dentro y que meses atrás confiaba en regalárselo a esa persona que lo alcanzó con su bisturí, quizás llegue a podrirse, a evaporarse, a desaparecer… Ese día será realmente cuando empiece mi verdadero punto de partida.
Hasta entonces seguiré mal alimentándome de letras de canciones, de recuerdos, de lugares, de sueños rotos… Que no consiguen saciar el hambre que mi corazón siente.

Éste es el balance de mi 2009. Que quede claro que ni pretendo ir de víctima ni de dar pena, pues es algo que nunca he hecho, además no sirve para nada (como dice Fangoria: "dar pena al final es lo peor"), simplemente escribo estas palabras desde la sinceridad más profunda de mi ser.

Mis mejores deseos para todos.

Ser felices.

 

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2 respuestas a Adiós, adiós, adiós…

  1. Gloria Ines dijo:

    Miguel!!! siento muxo q estes pasando tan mala racha, no tenia ni idea sinceramente, aunq tampoco es q hayamos mantenido el contacto, siempre, siempre me acuerdo de vos, o cuando voy al centro y paso por la fnac, o mismamente el domingo cuando fui a la mascleta, recordaba con una sonrisa, esas fallas q disfrutams juntos, riendonos de todo, haciendonos los q estabamos de paso…. where is the miguelet??? jeje, te acordas??? Quiero q sepas q podes contar conmigo, para lo bueno y para lo malo, y si necesitas desahogarte , charlar con alguien, esa soy yo. Te recuerda con muxisimo cariño, la argentina!!! ÁNIMO WAPET!!! MUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

  2. Míguel dijo:

    Ohhh!!!! Mi niña!!!Acabo de ver tu mensaje….!!!Te escribo ya mismito

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